Wednesday, December 06, 2006

Rolando

Cursaba el 4° ciclo de estudios superiores en el Conservatorio, estaba (para variar) sentado frente a un piano, con un lapiz entre los dientes y tratando de invocar el espíritu de la quinta musa desempleada, pues llevaba ya tres semanas sin componer una sola melodía, y a mi maestro no era facil irle con cuentos.

De pronto la puerta sonó, y mi amigo Rolando Tapia apareció en escena cual personaje de los looney tunes y se sento a mi costado.

"¿Por qué tan preocupado Juan Martín?¿En que piensas Juan Martín?¿Que te abstrae Juan Martín?"...

Rolando amaba averiguar los segundos nombres de sus amigos, para asi martirizarlos en caso de que estos sean información reservada. La verdad no era un pesado, era un tipo como sacado de una caja de sopresas. Solía caminar por los pasillos del conservatorio saltando, feliz de ser músico, orgullosos de haber ingresado al Conservatorio, y cuando algun pianista estaba tocando algun ritmo y la música llegaba a los pasillo, se ponía a bailar sin mas ni mas,simulando un fallido pero divertidísimo personaje de algun ballet stravinskiano.

No es nada de gravedad -Le contesté- es sólo que ya van varios días que no se me ocurre nada, y la verdad nisiquiera he decidido para que instrumento de viento debo componer.

"yyyyyyyyy.... que tal si.... bueno... solo digo... ¡¡¡QUE TAL UN SAXO???

Luego de exclamar esta frase puso un rostro exactamente idéntico al del marciano marvin y dijo "no te parece emocionante???"

Saxo -pense- no suena mal.

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Pasaron tres semanas mas y aún no se me ocurría ninguna melodía, armonía o ritmo que mereciera escribirse y presentarse en clase. Mas estresado aún por ello baje a la cafetería, donde me presentaron a una chica que acababa de llegar. La llamaremos Lucía. Lucía era pariente de uno de los maestros de la academia donde yo me prepare para postular, y ella me tomo confianza en segundos. Me comentó que le había encantado lima (ella no era de aquí) que la gente era super buena honda, y que en particular le había caído super bien un chico cuyo nombre había olvidado, pero que describió como sacado de los cartoons de Chuck Jones y que tocaba el saxofón.

Obviamente era Rolando.

La semanas siguientes entre mi estress y mi falta de creatividad crónica como gripe costeña, les acompañe como tercero, y Lucía y Rolando se veían muy bien juntos, almorzábamos en trio, ibamos a sacar copias juntos. Eramos los "tres son multitud" del Conserva... hasta que un dia Lucía me jaló a un costado, uno de esos días en que Rolando no iba a clases, y me confesó que él le gustaba muchísimo.

Pues genial! -Le dije- Rolando es una excelente persona, y se va a leguas que los dos se complementan muy bien. "Si -dijo ella- pero el protocolo exige que sea él quien me diga para estar... digo, en donde nací la regla es así, aqui tambien, no?"

Ella tenía razón.

Al día siguiente como todo buen amigo (al final nos lo agradecen, pero en fin) le pregunté a Rolando si el sentía algo por Lucía. El se puso colorado como un tomate y me confeso que sí, pero que estaba mas seguro que sam bigotes de su arma (lo dijo textualmente asi) que ella solo lo veía como amigo.

Algo apenado por no poder rebelarle el secreto, pues Lucía me rogo que no se lo dijera, subí al aula donde componía yo y toda mi promoción, trate de olvidar un momento el asunto de mis amigos, y mire fijamente mi hoja en blanco, junté las manos y reze asi:

"Señor, esta es una emergencia, por favor, llevo mes y medio sin componer, podrias mandarme ayuda?"

Dichas estas palabras apareció en la puerta del aula una chica excesivamente atractiva quien me sonrió, entró como si fuera su casa, se sentó a mi costado, me beso la mejilla y me preguntó como si me conociera de toda la vida.. "¡Como estas?"

*** Nota mental: Un año mas tarde ella misma me confeso, ya siendo grandes amigos, que el dia aquel me confundio con alguien que habia conocido en una fiesta.***

Yo estupefacto por el hehco, le dije tartamudeando (era harto tímido) que estaba bien.

- ¿Y que estas haciendo?
- Estoy tratando de componer
- Que bacán, y para que instrumento?
- Para saxofón... por que?

A ella se le iluminó el rostro, me palmeó el hombro y me dijo: "¡¡¡Yo soy saxofonista!!!"

Pasamos cerca de una hora hablando del saxofon y de sus posibilidades técnicas, y yo tratando de jugar un poco dije que necesitaba ayuda del alma de Vivaldi, quien era famoso por componer rapidisimo. Cogí un papel payaseando y con el lapiz lo llene de puntos a la velocidad que permite el jugueteo de una mano garabateando una hoja. Ella rió mucho, se despidió y a partir de ese dia fuimos grandiosos amigos. Cosa curiosa, chica linda, pero no me nacio mi incurable interés de pareja.

Cogí el papel donde había garabateado y toque al piano lo que estaba alli escrito. Era una melodía muy buena realmente, dinámica, juguetona... lo mas curioso es que no la escribi, fue fruto del azhar en un garabateo de puntos sobre un pentagrama.

Luego de este suceso casi inverosimil, pero que yo atribuyo al poder de la oración, me pase la tarde entera componiendo en base a esta melodía fortuita, y termine cansadisimo, pues boté toda la energía de cuantas semanas había pasado sin escribir.

Al día siguiente seguí trabajando, al siguiente tambien, y luego de un mes estaba saturado. La obra estaba avanzando muy bien, pero ahora estaba bloqueado por estress. Sentía que necesitaba una motivación para terminar la obra, ya que Rolando la estrenaría y no quería decpecionarlo diciendole que no la había podido concluir. Ello tambien implicaría una nota desaprobatoria en mi especialidad académica.

Justo por esos días Lucía se despidió de mi, volvería a su ciudad. Le pregunte por Rolando, y prefirió no tocar el tema, al parecer ninguno había dado el primer paso, y talvez, amigo lector, pienses que debí haber metido mi cuchara en el asunto, pero las veces que lo he hecho las cosas siempre terminaban mal y yo resultaba siendo el culpable.

En fin, Rolando se enteró que ella partía, pero andaba un poquitin ocupado en preparar sus examenes finales, así que como igual lo veía como un asunto acabado, decidió olvidarla.

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Paso una semana de ello, lo recuerod muy bien. Cruce la puerta del Conservatorio y sentada en las bancas para visitantes vi a una profesora llorando amargamente. Me acerque a la maestra con sumo respeto y le pregunte que había sucedido. "El chico saxofonista... Tapia... ha muerto de pulmonía"

Rolando Tapia murio a los ventipico años, y todos sus amigos al enterarse lloraron amargamente, pues era uno de esos que se hacia querer. La frase que mas repitieron ese dia era lo penoso que era ver como se truncaba un futuro músico.

Sin embargo, aquella tarde, en el ensayo, un perosnaje del cual hablaré en otro momento se paró delante de todo el alumnado reunido, y dijo:

"Quisiera que por favor no lloren, por que es el peor homenaje que se le puede hacer a alguien que nos hizo tan felices. Rolando no fue un caso de carrera frustrada, el vivía orgullsoos de cada logro, y disfrutaba cada segundo. Fue un estudiante íntegro, y un gran amigo.

Por como yo lo veo cuanto hizo lo hizo bien, y no es justo que lo veamos como un fracasado, o que simplemente lo recordemos hoy y lo olvidemos mañana, por que Rolando ha hecho en este lugar cosas mucho mas importantes que simplemente morir."


Luego del entierro, y de haberlo llorado mucho no por pena sino por que lo extrañaba, mi composición para saxofon tomo otro camino. Lucía tocaba el piano, asi que la obra fue escrita para dos pianos y saxo soprano, y en el medio hay una melodía en la que ambos se encuentran (podría explicarlo en lenguaje técnico, pero en resumen eso es lo que hay).

La obra fue estrenada mencionando que estaba dedicada a Rolando Tapia, y pudieron asistir sus amigos a oírla. La mencionaron en la crítica musical de la semana en el diario el comercio, y me valió comentarios agradables de mis condiscípulos. Es increíble lo mucho que hacen los amigos por tí, aún cuando parten.

Si a traves de esta historia Rolando te cayo bien tambien, te hizo sonreir, y te conmovió siquiera un poquitin, regálale unos segundos, para desear en simultaneo que esté donde esté, tenga un saxo cerca, y muchos amigos a los cuales seguir haciendo felices.

Va por ti Rolando! Va por ti!

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